Iniciativa de Frontline: las voces diversas de los Profesionales de Apoyo Directo

El autocuidado me ayuda a recorrer la distancia

Autor

Tasha Christian es una profesional de apoyo directo en Penn-Mar Human Services en Freeland, Maryland y Glen Rock, Pensilvania. Se puede contactar a Tasha en el correo electrónicot ashachristian@penn-mar.org.

4 rocas que pesan entre 1 y 2 libras cada una, pintadas decorativamente en morado, azul, negro, crema y dorado.

Tasha usa la pintura como autocuidado.

He trabajado como profesional de apoyo directo (DSP, por sus siglas en inglés) para Penn-Mar Human Services desde 2019. Apoyo a personas con discapacidades intelectuales en uno de los hogares residenciales de la organización, así que cuando llegó la pandemia de COVID-19, permanecí en el trabajo, pero tuve que aprender rápidamente a ser más flexible. Estoy segura de que muchos de ustedes pueden relacionarse con mi experiencia durante este momento estresante e impredecible. Mi esposo Ryan y yo estábamos tratando de hacer malabarismos con nuestras responsabilidades en el trabajo y en el hogar, lo cual fue todo un desafío ya que él también trabajaba como DSP para otra organización sin fines de lucro. Ser un cuidador de niños, así como administrar las responsabilidades de DSP puede ser un desafío en cualquier momento, pero lo fue más con la imprevisibilidad de la pandemia.

Las personas a las que apoyo también tuvieron que hacer grandes ajustes. Extrañaban a sus familias y amigos. Extrañaban sus rutinas diarias, los lugares a los que iban y las cosas que hacían. Estar en casa todo el día significaba que tenían mucho tiempo libre. Como DSP, los apoyamos para que ocuparan su tiempo jugando, viendo películas y siendo creativos con las artes o las manualidades.

Trabajé en el turno nocturno de 10 horas, pero frecuentemente me pedían que trabajara horas extras para reemplazar a otros DSP que estaban enfermos o no podían trabajar. A menudo, me asignaban a trabajar en otra casa donde una persona apoyada tenía COVID-19. Constantemente me hacían la prueba de COVID-19 para asegurarme de que todos a mi alrededor estuvieran a salvo. Pero eventualmente mi esposo y yo contrajimos el virus y tuvimos que tomarnos un tiempo libre para ponernos en cuarentena antes de regresar al trabajo.

Familia de tres, niña rubia de unos 11 años, hombre de cabello oscuro, barba y camisa roja con tiras blancas, mujer, Tasha, cabello castaño, anteojos y top verde oscuro.

Autora, Tasha Christian con su hijastra y esposo.

La primera mitad de la pandemia fue emocionalmente agotadora. El estrés de trabajar en condiciones en constante cambio y tratar de mantener el ánimo de las personas a las que apoyábamos estaba pasando factura. Estaba cansada, pero la oración y la música, especialmente las canciones cristianas, me ayudaron a calmarme. Una de mis canciones favoritas fue de Mercy Me:

I Can Only Imagine

I can only imagine when that day comes And I find myself standing in the sun I can only imagine when all I will do Is forever—forever worship You

Solo puedo imaginar cuando llegue ese día.

Y me encuentre de pie bajo el sol

Solo puedo imaginar que todo lo que haré

Es para siempre, para siempre adorarte

También me di el tiempo para dar largas caminatas sola y hablar por teléfono con mis padres, hermanas y amigos. Desafortunadamente, solo pude ver a mi hijastra de 11 años unas pocas veces durante la pandemia. Ella vive en otro estado y las pautas de viaje de COVID-19 nos impidieron verla tanto como nos hubiera gustado. Extrañamos su visita durante las vacaciones de primavera al comienzo de la pandemia. Nos comunicamos a través de video chat y llamadas telefónicas. Nos habló sobre lo difícil que era no ver a sus amigos y lo frustrante que era ir a la escuela en línea. Mi esposo y yo la extrañamos, y sé que muchos de ustedes también fueron separados de sus seres queridos. Nuestros compañeros más cercanos durante ese tiempo fueron nuestros dos gatos.

La pintura fue una gran salida creativa para mí. Continué con mi pasatiempo de pintar sobre lienzo y rocas para aliviar las presiones en un esfuerzo por reconectarme con mi vida personal.

El COVID-19 me enseñó muchas lecciones y me hizo apreciar muchas cosas. Vi muchos DSP desgastarse en el trabajo. Para continuar con nuestro trabajo de apoyo a las personas, necesitamos conocer nuestros propios límites. Cuando los DSP se estresan tanto que comienzan a llevar sus emociones al trabajo o el estrés afecta su salud, es hora de pasar menos tiempo en el trabajo. Necesitamos ser conscientes de cuándo vamos demasiado lejos o tratamos de hacer demasiado.

El COVID-19 me enseñó muchas lecciones y me hizo apreciar muchas cosas. Vi muchos DSP desgastarse en el trabajo. Para continuar con nuestro trabajo de apoyo a las personas, necesitamos conocer nuestros propios límites. Cuando los DSP se estresan tanto que comienzan a llevar sus emociones al trabajo o el estrés afecta su salud, es hora de pasar menos tiempo en el trabajo. Los DSP les enseñan a los residentes cómo manejar sus emociones y el modelo de conducta a seguir es un método de enseñanza. Si estoy demasiado estresada, trabajo menos horas extras. Necesitamos ser conscientes de cuándo vamos demasiado lejos o tratamos de hacer demasiado. Tenemos que controlar nuestro ritmo para poder llegar hasta el final.

También agradecí mucho el apoyo que recibí de mi empleador. Estaba nerviosa por decirles que tenía COVID-19, pero me dieron el tiempo libre que necesitaba y se comunicaron conmigo frecuentemente. Todos los DSP estaban agradecidos por las comidas que a menudo brindaban en los hogares de las personas apoyadas y del personal, para aliviar nuestra carga.

¿Y qué puedo decir de mis compañeros DSP? Estoy muy agradecida con mis compañeros de trabajo. Nos inspiramos mutuamente al trabajar juntos para compartir suministros, recursos e ideas, y nos apoyamos mutuamente durante algunos de los días más largos y desafiantes.